Tenemos la suerte de tener a poco más de una hora de avión un destino donde podemos disfrutar de increíbles paisajes: Marruecos. La hospitalidad del pueblo marroquí te recibe nada más llegar. En Marrakech, una de sus ciudades más turísticas, puedes disfrutar de un ambiente auténtico, adentrándote en los zocos de la Medina (de los que quizás no sepas salir) o cenando en la plaza principal Jmaa al Fna, que cada noche revive con la música y los cantos bereberes. Sus calles y edificios color rojo te harán sentir como en una película (la conocen como Ciudad Roja). Pero si de verdad quieres descubrir este país en toda su esencia, lo mejor es recorrer los montes Atlas y visitar los pueblos y aldeas, donde se encuentra el auténtico pueblo marroquí que vive de la escasa ganadería de las montañas. Incluso puedes hacer una parada para ver cómo se fabrica el aceite de argán, y llevarte un poco de este aceite milagroso totalmente natural. Es impresionante ver la paz que estos lugares transmiten, mientras recorres el camino hasta el desierto. Tras algunas horas de viaje, llegarás a tu destino y quedarás encantado con los colores y las formas del desierto de Merzouga. Y para completar la experiencia, pasa una noche en una haima en el desierto. Ver el atardecer en el desierto no tiene precio, es algo que tienes que hacer una vez en la vida. Después podrás volver a la "civilización" montado en un camello guiado por un bereber: una experiencia también única. Con el sosiego de los pasos del camello y el silencio sentirás que conectas con la grandeza del desierto, te invade una sensación de paz y tranquilidad incomparable. Recargarás las energías para volver a la rutina tras un viaje emocionante.
lunes, 28 de octubre de 2019
octubre 28, 2019
Macadamia
ciudad roja, desierto, marrakech
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No hay nada para un wanderlust como descubrir nuevos ambientes y culturas. Puede ser un finde, o una semana entera, pero viajar siempre nos alimenta el espíritu, y cuanto más lejos, mejor alimentado.
Tenemos la suerte de tener a poco más de una hora de avión un destino donde podemos disfrutar de increíbles paisajes: Marruecos. La hospitalidad del pueblo marroquí te recibe nada más llegar. En Marrakech, una de sus ciudades más turísticas, puedes disfrutar de un ambiente auténtico, adentrándote en los zocos de la Medina (de los que quizás no sepas salir) o cenando en la plaza principal Jmaa al Fna, que cada noche revive con la música y los cantos bereberes. Sus calles y edificios color rojo te harán sentir como en una película (la conocen como Ciudad Roja). Pero si de verdad quieres descubrir este país en toda su esencia, lo mejor es recorrer los montes Atlas y visitar los pueblos y aldeas, donde se encuentra el auténtico pueblo marroquí que vive de la escasa ganadería de las montañas. Incluso puedes hacer una parada para ver cómo se fabrica el aceite de argán, y llevarte un poco de este aceite milagroso totalmente natural. Es impresionante ver la paz que estos lugares transmiten, mientras recorres el camino hasta el desierto. Tras algunas horas de viaje, llegarás a tu destino y quedarás encantado con los colores y las formas del desierto de Merzouga. Y para completar la experiencia, pasa una noche en una haima en el desierto. Ver el atardecer en el desierto no tiene precio, es algo que tienes que hacer una vez en la vida. Después podrás volver a la "civilización" montado en un camello guiado por un bereber: una experiencia también única. Con el sosiego de los pasos del camello y el silencio sentirás que conectas con la grandeza del desierto, te invade una sensación de paz y tranquilidad incomparable. Recargarás las energías para volver a la rutina tras un viaje emocionante.
Tenemos la suerte de tener a poco más de una hora de avión un destino donde podemos disfrutar de increíbles paisajes: Marruecos. La hospitalidad del pueblo marroquí te recibe nada más llegar. En Marrakech, una de sus ciudades más turísticas, puedes disfrutar de un ambiente auténtico, adentrándote en los zocos de la Medina (de los que quizás no sepas salir) o cenando en la plaza principal Jmaa al Fna, que cada noche revive con la música y los cantos bereberes. Sus calles y edificios color rojo te harán sentir como en una película (la conocen como Ciudad Roja). Pero si de verdad quieres descubrir este país en toda su esencia, lo mejor es recorrer los montes Atlas y visitar los pueblos y aldeas, donde se encuentra el auténtico pueblo marroquí que vive de la escasa ganadería de las montañas. Incluso puedes hacer una parada para ver cómo se fabrica el aceite de argán, y llevarte un poco de este aceite milagroso totalmente natural. Es impresionante ver la paz que estos lugares transmiten, mientras recorres el camino hasta el desierto. Tras algunas horas de viaje, llegarás a tu destino y quedarás encantado con los colores y las formas del desierto de Merzouga. Y para completar la experiencia, pasa una noche en una haima en el desierto. Ver el atardecer en el desierto no tiene precio, es algo que tienes que hacer una vez en la vida. Después podrás volver a la "civilización" montado en un camello guiado por un bereber: una experiencia también única. Con el sosiego de los pasos del camello y el silencio sentirás que conectas con la grandeza del desierto, te invade una sensación de paz y tranquilidad incomparable. Recargarás las energías para volver a la rutina tras un viaje emocionante.
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